Pantufla, aquel viajero solitario Nuevamente la palabra lo encuentra en la inmensidad de la soledad y en la tranquilidad de saberse pleno consigo, sentado en un bar que lo cautivó apenas ingresó. En un barrio de casas bajas. Con una cerveza de compañera, la birome y el papel como entrañables
Transformar es crecer
Transformar el dolor en pasión. Eso es la alquimia. Ni más ni menos. Redescubrirse desde lo más esencial de la vida hasta lo más complejo. Es amar hasta morir. Y cuando veas todo negro, refugiate en el oído de un amigo o en el abrazo de tus viejos. Transformar el miedo en corazón. En
Días grises
Hay días grises en los viajes Días en los que no sale el sol, hace frío y llueve. Justo como nos pasa en la vida. Pero vos ya estás en ruta y sabés que vas a seguir tu camino. Porque sentís que si no lo hacés te vas a perder de la sensación única de la lluvia en la cara, o del placer de descubrir
El Rey León
Todo gris. ¿Por qué El Rey León? Seguro que te pasó alguna vez de sentir que hoy es uno de esos días en que no entendés absolutamente nada de lo que te pasa. Sentimientos atraviesan tu corazón como estrellas fugaces que cruzan el cielo de una punta a la otra. Es como cuando estás lejos de casa y
Sobre la felicidad en frasco chico
¿Y si estamos equivocados sobre el concepto de Felicidad? Al fin y al cabo... ¿quién impone las reglas del juego? ¿Quién dice qué camino tenés que elegir? ¿Sos vos o es alguien de afuera? Seguimos los cánones porque es la fácil. Pero acá gana el que rompe con esa estructura que
El amor después del amor
El Amor es la esencia de todo y de todos Es lo que nos atraviesa cuando emprendemos algo, cuando conocemos a alguien, cuando regalamos una mirada, una palabra o una caricia. Absolutamente todo está envuelto en Amor Lo que pasa es que nos cuesta verlo porque es un saber ancestral Y, como pasa con
La danza de la lluvia
Sábado Temprano por la mañana y mi ojo izquierdo le pedía permiso al derecho para abrirse. Se escuchaban las gotas pegar sobre el alero que da al jardín. Hice el esfuerzo, me desperecé y caminé dos pasos para abrir la cortina azul de aquel dormitorio. Tenía ganas de ver la lluvia
Y un día aprendió a volar
Pantufla vomitó las palabras que salían de su corazón. No sabía hasta donde llegarían ni pretendía saberlo. Pero lo necesitaba. Necesitaba mostrarle a la gente de su pueblo, Sognolandia, que él había vuelto del viaje, de su viaje, que había encontrado una forma de volar y que ya nada sería igual.
Un cachetazo de realidad
Santiago era un viejo que no se andaba con vueltas. Un tano que amaba la pasta pero que también adoraba el vino y el asado. Enfermo del fútbol y del amor. Sí, leíste bien. Del amor. Es que él aprendió que el amor lo es todo. –Es imposible e impensado poder vivir sin amor, –decía–. –Y lo trágico









